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¡Oye la voz que te advierte, que todo es ilusión… menos la muerte! Julián Sainero

 

¡Oye la voz que te advierte, que todo es ilusión… menos la muerte!

Fachada principal del antiguo cementerio en junio de 1986, poco antes de su demolición. Foto: Archivo de Julián Sainero.

Fachada principal del antiguo cementerio en junio de 1986, poco antes de su demolición.
Foto: Archivo de Julián Sainero.

Esta inscripción, situada en el dintel de la puerta del antiguo cementerio, era como una advertencia del lugar que te disponías a visitar y una invitación a mantener, una vez en su interior, una actitud respetuosa con aquellos que, habiendo enterrado ya sus ilusiones, nos dejaron su testimonio como recuerdo.

El cementerio siempre fue un lugar muy visitado. A lo largo de nuestra vida, ¿quién no tuvo motivo para acercarse a depositar unas flores o recitar una oración sobre la tumba de algún familiar o amigo? ¿Quién no se hizo alguna vez presente para manifestar su respeto y reconocimiento a los que allí dormían el sueño eterno? Ellos nos dejaron un montón de recuerdos… recuerdos de un Getafe que, a lo largo de los años, se ha ido construyendo.

El recordado sacerdote Rufino de Castro, celebra una eucaristía en el antiguo cementerio de la Concepción. Año 1975. Foto: Archivo de Julián Sainero.

El recordado sacerdote Rufino de Castro, celebra una eucaristía en el antiguo cementerio de la Concepción. Año 1975.
Foto: Archivo de Julián Sainero.

Como podemos ver en la segunda fotografía, la religiosidad popular también estuvo muy presente en el cementerio. En momentos puntuales como la Fiesta de todos los Santos o el Día de los Difuntos, se celebraban actos religiosos suplicando el perdón de los pecados cometidos por los difuntos y su eterno descanso en la paz de Dios.

Era también costumbre que el cura presidiera y acompañara el cortejo fúnebre. Dicha comitiva partía de casa del difunto, entonces no existían los actuales tanatorios, y se dirigía al cementerio por las calles de La Concepción o Leganés, únicos accesos existentes en aquella época. No era extraño que la comitiva, en alguna que otra ocasión, se viera interrumpida por el paso del tren, cuando todavía la línea férrea partía en dos Getafe, teniendo que esperar que se levantara la barrera para poder continuar con el cortejo fúnebre. Este inconveniente lo vivían los del “pueblo” como se denominaba por parte de los vecinos de la Alhóndiga a los que vivían de la vía para abajo. Los del barrio, por supuesto, nunca sufrieron este inconveniente y nuestros entierros transcurrían de forma más tranquila.

Texto: Julián Sainero
Fotos cedidas por el autor.

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9 comentarios el “¡Oye la voz que te advierte, que todo es ilusión… menos la muerte! Julián Sainero

  1. Gracias Julián Sainero por contarnos la historia de nuestro barrio. Es muy agradable volver a escucharla, era pequeña cuando mis familiares contaban la historia de la Alhóndiga. Ya no están entre nosotros, pero las personas del Blog y las personas como tu Julián las va hacer permanecer en nuestra memoria.

  2. Madre mía que recuerdos, siempre que pasaba por delante de este cementerio, leía esa leyenda.Aún la recuerdo…

  3. Mientras el cementerio estuvo en el barrio lo visité muchísimas veces, me encantaba leer las inscripciones de las lápidas y ver a que edad habían fallecido los allí enterrados. También recuerdo las tumbas tan antiguas que había en uno de los patios y aquellos panteones tan señoriales. Espero que aparezcan más fotos como esta, ¡es sensacional!

  4. Todos los días pasaba por delante cuando volvía del colegio y he recordado la frase miles de veces. Era un lugar pequeño y con ese encanto especial. Un auténtico cementerio romántico, era pequeña y aún así me dio mucha pena que desapareciera.

    Muchas gracias por recordarlo.

  5. gracias yo vivia enfrete del mismo cementerio , y pasabamos siempre todos los fines de semana al mismo con mis hermanos y amigos para visitar las tumbas ….que recuerdos gracias….

    • No a todo el mundo le daba miedo visitar el cementerio, realmente era toda una aventura infantil. Gracias Javier por tu comentario.

  6. Desde pequeñita me llamo mucho la atención esa inscripción en la puerta. Ya no vivia alli cuando lo quitaron pero me dio muchisima pena. Recuerdo las visita con mis padres y tias cuando se acercaban los Santos. Las lapidas y lo que ponian, lo bonito que lo tenia el sepulturero no recuerdo como se llamaba, los pececitos de colores. Y las capillas de habia a la entrada. Un saludo a todos

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