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MI BARRIO. Rosa Serrano Martín, 4ª parte y final.

Mientras tanto el barrio seguía su marcha…

Con la llegada de los socialistas al poder, llegaron los centros cívicos, todo estaba vivo y las gentes del barrio se implicaban en los temas que fuesen. Ninguno de nosotros se ha sentido nunca tan vivo como entonces.

Abril de 1992. El barrio se moviliza ante el derribo de los barracones que acogían a la Asociación Cultural San Rafael. Foto: Archivo Julián Sainero.

Abril de 1992. El barrio se moviliza ante el derribo de los barracones que acogían a la Asociación Cultural San Rafael.
Foto: Archivo Julián Sainero.

En esos años Pedro Castro era el director de la casa de la cultura. El alcalde se llamaba Jesús Prieto, un buen alcalde, pero estuvo poco tiempo, las cosas no le fueron bien y se marcho a Merca Madrid como asesor y Pedro Castro pasó a ser el alcalde. Castro vivía en este barrio, tal vez por eso nos escuchaba cuando le pedíamos algo para la escuela, conmigo siempre fue muy amable, era humano, hasta que se hizo político y empezó a mentir y como todos iba a su bola.

La vida siguió su curso y los chicos que daban las clases en la escuela empezaron a tener problemas con el trabajo y diferentes criterios y como todo tiene un fin cada uno siguió su camino. Rafa Caño pasó a ser director del centro cívico, Carmen saco las oposiciones y la trasladaron a Parla junto con Marta. En ese tiempo y después de mucho luchar conseguimos que nos diesen un módulo prefabricado y no lo pusieron en la calle Rusiñol. Al frente quedaron Miguel Ángel Magro y Rito.

Los chicos se hicieron mayores y llegaron otros, pero las cosas no fueron igual, yo tuve que quitar la tienda y cogí un bar, ya no tenía tiempo para nada. Mientras, el barrio siguió su marcha, la ermita se tiró y empezaron las obras. Un mal día, no recuerdo bien el año, por el 1993 más o menos, José Manuel se fue a dormir la siesta y no se levantó más, otro cura que se nos fue sin conocer la ermita terminada y dejando al pobre Víctor un cacao tremendo. Se quedó solo y nunca vi llorar a un hombre con tanto desconsuelo pues era un buen cura y era querido por todos y Víctor pasó a ser nuestro nuevo párroco. Después llegaron Fernando y Luis.

El recordado Jose Manuel, párroco de San Rafael. Estuvo poco tiempo en el barrio, debido a su prematuro fallecimiento, a pesar de eso dejó una gran huella entre los vecinos. Foto: Archivo Julián Sainero.

El recordado Jose Manuel, párroco de San Rafael. Estuvo poco tiempo en el barrio, debido a su prematuro fallecimiento, a pesar de eso dejó una gran huella entre los vecinos.
Foto: Archivo Julián Sainero.

Como todo cambia, nuestro joven cura Víctor junto con Fernando, se nos fueron a Brasil, a prestar su ayuda a los más necesitados. Entonces llegaron Pepe y el joven Josechu, dos polos opuestos, uno era francés, con gran dificultad en el idioma y el otro sevillano, que popurrí de curas, si uno es muy serio el otro se arranca por sevillanas y listo, que salado nos ha tocado en suerte, gracias a los dos por ser como sois que os quedéis mucho tiempo, como don Rufino, para siempre. También tenemos un tercero, este es americano de Boston, es muy simpático pero se le atranca el castellano.

En este barrio las huelgas las vivíamos como en ningún sitio, aquí se luchó por las libertades de los obreros. La vida era igual para todos, cada uno salía adelante como dios quería. Hoy creo que estamos más divididos y somos más individualistas, más reservados y egoístas, pero yo sigo queriendo a Mi Barrio y a sus gentes, aunque echo de menos a mis chicos, como yo les llamaba y me da mucha alegría cuando los veo.

Sufrí mucho pero crié a mis tres hijos y el más pequeño lo tengo enterrado aquí. En este barrio  tengo mi casa, mis amigos más queridos, aquí me siento protegida y arropada y aquí seguiré, viviendo en el mejor barrio de Getafe, La Alhóndiga.

Rosa Serrano, autora del texto. Imagen tomada durante un recital poetico celebrado en el C.C. La Alhóndiga el pasado año.

Rosa Serrano, autora del texto. Imagen tomada durante un recital poetico celebrado en el C.C. La Alhóndiga el pasado año.

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8 comentarios el “MI BARRIO. Rosa Serrano Martín, 4ª parte y final.

  1. Buenas noches Puchi, de nuevo te escribo para darte la enhorabuena por las historias y narrativas sobre nuestro barrio. Me han gustado mucho cuando vengan mis padres a casa se lo pondré para que lo lean y recuerden historias pasadas.Un beso fuerte y a ver si coincido contigo cuando vaya donde mis padres.

  2. Me ha encantado Rosa, sigue llenando con tus recuerdos esta Alhondiga de la Memoria.

  3. me ha emocionado mucho lo que he leído, te queremos, sigue luchando, un bs

  4. Rosita, guapa. Cuántas veces he oido a mi madre, “la Quiteria”, hablar de Don Rufino tal y como tu lo has hecho en estos relatos. Me has dado una ocasión más para acordarme de ella, gracias. Me alegra haber leido tus vivencias del barrio, y más me alegra verte de cuando en cuando por el paseo. Ya nos veremos por La Alhóndiga, por nuestro barrio…

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