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ALHÓNDIGA. Pedro M. Tielve Cedillo

Pedro Manuel Tielve vuelve a evocar aquellos años pasados de nuestro barrio. Esta vez lo hace en forma de poema y en sus versos deja constancia de su inmenso amor por el barrio que le vio crecer y al que, pasado el tiempo, ha vuelto para seguir disfrutando de su querida Alhóndiga.

 

La familia Tielve Cedillo tomando el sol en un lateral de la calle Eugenio Serrano. La foto no tiene buena calidad pero evoca lo escrito por el autor en este entrañable poema. Foto: Archivo Pedro M. Tielve. Año 1965.

La familia Tielve Cedillo tomando el sol en un lateral de la calle Eugenio Serrano. La foto no tiene buena calidad pero evoca lo escrito por el autor en este entrañable poema.
Foto: Archivo Pedro M. Tielve. Año 1965.

 

Alhóndiga (Poema a la Alhóndiga de mis años de niño)

 

Alhóndiga, cómo no,

sigo viviendo contigo,

contigo, me hago mayor,

pero al llegar el invierno,

me visitan los recuerdos,

de un tiempo que ya  pasó,

con mis seres más queridos,

que no habitan el olvido,

que están en mi corazón.

 

Y aunque mucho hayas cambiado,

Alhóndiga, para mejor,

yo añoro, de qué manera,

cuando solo era un chaval,

tu casi sin asfaltar,

yo, todavía en la escuela.

 

Alhóndiga, te recuerdo,

con tus sábanas al sol,

en largos palos enhiestos,

y también al lañador,

que arreglaba los pucheros,

y paraguas, y al lechero,

y aquel peculiar tractor,

que bajaba al vertedero.

 

Alhóndiga de aquel tiempo,

que no había televisión,

de seriales en la radio,

del brasero de picón,

del potaje de cuaresma,

y la placa de carbón.

 

Alhóndiga, la niñez,

y los días de colegio,

y los pasos a nivel,

y vacaciones al pueblo.

 

Alhóndiga, que a la tarde,

en los meses del estío,

se escuchaba el griterío,

de los niños al jugar.

 

Mientras tanto que sus padres,

reposando su tarea,

se sentaban a la puerta,

de sus casas a charlar,

sobre sus sillas de enea.

 

Alhóndiga campesina,

que ofrecías el sosegado,

el paseo relajado,

por tus grandes explanadas,

en las tardes soleadas,

del caluroso verano.

 

Y al llegar la primavera,

bajo un cielo soleado,

por las estrechas veredas,

¡qué agradable era a la vista!

el verdor de tus sembrados,

desde el cerro Buena Vista.

 

Alhóndiga, ¡qué recuerdos!

todos gratos y entrañables,

tus vecinos y tus calles,

tus terrizos y explanadas,

donde de niño jugaba,

en las horas vespertinas,

Alhóndiga en mi retina,

siempre te llevo grabada.

 

Pedro M. Tielve

Getafe 19 de marzo de 2.014.

 

 


 

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2 comentarios el “ALHÓNDIGA. Pedro M. Tielve Cedillo

  1. ¡Qué bonito! Y que entrañable. Gracias por compartirlo.

  2. Al comentario de lo que dices en memorias de la Alhóndiga , que conociste un carromato de tres ruedas en el barrio, pues ese carromato era el de mi padre que vivíamos en la calle Albéniz.
    Felicitaciones al equipo, por la publicación de las memorias.

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