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En el 80 aniversario de Rufino de Castro. Julián Sainero

 

Hoy, 4 de enero de 2014, Rufino de Castro hubiera cumplido 80 años de edad. Con tal motivo aprovechamos para rendirle un pequeño homenaje con este apunte biográfico realizado por Julián Sainero que estamos seguros, se irá ampliando con nuevas aportaciones.

Hemos de resaltar que en octubre de 1989 Julián Sainero junto con el sacerdote Jose Manuel Velasco grabaron una charla con Rufino en la que se hace un repaso a la vida del sacerdote y su gran compromiso con el barrio, con los trabajadores, con los más humildes… Hoy publicamos un adelanto de este gran documento sonoro que en breve incluiremos en una entrada especial que, a buen seguro, será de gran interés para los seguidores de la obra de este gran personaje.

Imagen de la misa concelebrada por varios sacerdotes con motivo de la celebración de los 25 años de sacerdocio de Rufino de Castro. El acto se celebró en 1985, en la plaza que desde ese momento lleva su nombre. Foto: Archivo Julián Sainero

Imagen de la misa concelebrada por varios sacerdotes con motivo de la celebración de los 25 años de sacerdocio de Rufino de Castro. El acto se celebró en 1985, en la plaza que desde ese momento lleva su nombre.
Foto: Archivo Julián Sainero

Rufino de Castro nació en Plasencia, el 4 de enero de 1934, siendo bautizado en Cabezuela del Valle, donde vivía la familia. Su temprana vocación le llevó a ingresar, con solo trece años, en el Seminario de la Diócesis donde realizó el primer curso, teniendo que suspender los estudios porque los problemas económicos obligaron a su padre -su madre ya había fallecido- a emigrar a Getafe.

Tenía 14 años cuando llegó a Madrid, haciendo el viaje en un camión que transportaba castañas. Padre e hijo comenzaron a vivir con unos familiares que tenían una casa en la calle Pinto nº 26. Al poco tiempo de llegar, el padre encontró trabajo como albañil y Rufino hizo una solicitud para entrar como aprendiz en Construcciones Aeronáuticas. Mientras tanto, comenzó a realizar  las tareas de monaguillo en la iglesia de la Magdalena.

Con el examen de ingreso en C.A.S.A. ya aprobado y antes de comenzar a trabajar, Don Rafael, párroco de la Magdalena, le ofrece reanudar los estudios como seminarista en el Seminario de la Diócesis de Madrid. No lo duda, decide ingresar en el seminario y retomar su preparación sacerdotal. Aprovechó bien aquella oportunidad y sin suspender ningún curso es ordenado sacerdote en junio de 1960, celebrando su primera misa el 18 de ese mismo mes en La Magdalena. Por aquel entonces era costumbre que una comitiva formada por autoridades civiles y eclesiásticas y acompañada de música, recogiera al “misacantano” en su domicilio -así se llamaba a los que celebraban su primera misa- y de esta manera era acompañado hasta la iglesia.

Primera misa de Rufino, celebrada en La Magdalena el 18 de junio de 1960. Entre otras personalidades en aquella ocasión estuvo acompañado de Don Juan Vergara, alcalde de Getafe en aquel tiempo y Don Rafael Pazos Pría, párroco de "la iglesia grande" como era conocida la hoy catedral de Getafe. Foto: Archivo Julián Sainero

Primera misa de Rufino, celebrada en La Magdalena el 18 de junio de 1960. Entre otras personalidades en aquella ocasión estuvo acompañado de Don Juan Vergara, alcalde de Getafe en aquel tiempo y Don Rafael Pazos Pría, párroco de “la iglesia grande” como era conocida la hoy catedral de Getafe.
Foto: Archivo Julián Sainero

 Sus primeros destinos fueron la parroquia de Puebla de la Sierra donde estuvo los años 1960 y 1961. De allí pasa a la parroquia de Santorcaz, otro pequeño pueblo de la Sierra de Madrid, donde permanece hasta octubre de 1965.

El 12 de octubre de 1965, Rufino es nombrado párroco de la ermita del barrio de la Alhóndiga. La ermita había sido construida años antes y los domingos se acercaba algún sacerdote de la Magdalena a celebrar la misa. Pero fue el 9 de agosto de 1965 cuando el arzobispo de Madrid Monseñor Casimiro Morcillo, le otorga el titulo de parroquia con lo que Rufino se convierte en el primer párroco de la misma. Desde aquella fecha y durante 24 años, hasta el 19 de febrero de 1990 –fecha de su fallecimiento- Rufino fue párroco de la pequeña ermita. Durante estos años vivió un tiempo en la calle Gabriel y Galán 1, posteriormente y hasta el final de su vida, tuvo su vivienda en la calle Estudiantes 11, esquina con la calle Bejar.

Como la iglesia no tenía locales, la diócesis a propuesta de Rufino, compró un piso en la calle Estudiantes 36. Esta vivienda se reformó y se hizo una salida directa a la calle para que fuera independiente del resto de los pisos. En este local se llevaban a cabo las actividades de Cáritas, una de las labores pastorales más importantes de la parroquia junto a la catequesis. Hay que mencionar que la catequesis se impartía por madres voluntarias que, a falta de locales,  preparaban a los niños que iban a tomar la Primera Comunión en sus propias casas.

En el año 1985, con motivo de sus bodas de plata sacerdotales, Pedro Castro, alcalde de Getafe en aquel momento, dedica una plaza a Rufino de Castro. No es habitual que una persona reciba en vida esta distinción lo que da prueba del gran cariño y enorme carisma del recordado sacerdote. Foto: Archivo Julián Sainero

En el año 1985, con motivo de sus bodas de plata sacerdotales, Pedro Castro, alcalde de Getafe en aquel momento, dedica una plaza a Rufino de Castro. No es habitual que una persona reciba en vida esta distinción lo que da prueba del gran cariño y enorme carisma del recordado sacerdote.
Foto: Archivo Julián Sainero

Intentar dar a conocer a Rufino, este cura tan peculiar, resaltando los rasgos de su personalidad con los aspectos más importantes de su acción pastoral, es una tarea difícil. Creo que solo quien vivió cerca de él pudo descubrir las razones de su popularidad y el cariño que le tenía tanta gente, a pesar de las críticas que recibía de otras personas.

Posiblemente en las palabras que le dedicó el Vicario antes de partir para ser enterrado en su pueblo, en el homenaje de despedida que le hizo el barrio de la Alhóndiga, se encontraban las razones de tanto cariño: “Hay hombres buenos y otros que hacen cosas buenas y Rufino ha sido una persona que ha vivido haciendo cosas buenas”.

Su generosidad era total. Todo lo que le tenía era también de los demás: su moto, luego su coche viejo, su casa… estaban siempre a disposición de quien lo necesitara. Si le pedías alguna cosa y no la tenia, enseguida buscaba la forma de conseguirla. Su vida austera y la preocupación por los más necesitados le hacían olvidarse de si mismo. A los que le queríamos y conocíamos su forma de vivir, nos preocupaba su salud y atuendo personal. Pero Rufino continuó siempre ejerciendo esa pastoral misionera de acercamiento a la gente de su barrio allí donde se encontraba: en sus calles, en sus plazas, los bares… conociendo sus problemas, sus angustias, sus ilusiones… aunque esta actividad fuera muchas veces incomprendida.

Al poco de morir Franco, siendo Rosón Ministro de Interior, fundó la Asociación de Vecinos con un grupo de vecinos del barrio. Por aquellos años el despacho parroquial fue testigo de reuniones clandestinas, en las que los obreros o sus organizaciones hablaban de sus problemas y de la forma de resolverlos. Era habitual y ocurrió más de una ocasión, que Rufino preparara alguna coartada por si intervenía la Guardia Civil.

Imagen tomada el 20 de febrero de 1990. Gran multitud de vecinos se congregó en la plaza de Rufino para despedir a su querido párroco en la celebración previa al traslado del cuerpo a Cabezuela del Valle, donde descansa junto a su familia. Foto: Archivo Julián Sainero.

Imagen tomada el 20 de febrero de 1990. Gran multitud de vecinos se congregó en la plaza de Rufino para despedir a su querido párroco en la celebración previa al traslado del cuerpo a Cabezuela del Valle, donde descansa junto a su familia.
Foto: Archivo Julián Sainero.

El día de su funeral, que se celebró el 23 de febrero de 1990 en la plaza que lleva su nombre, el recinto estaba abarrotado de gente. Veinte sacerdotes concelebraron la misa y algunos vecinos al terminar la eucaristía, se acercaron al micrófono para manifestar su cariño a aquel cura que les había cautivado. Sus testimonios eran sencillos pero con ellos expresaban el agradecimiento al hombre que les ayudó cuando necesitaban ayuda.

Texto: Julián Sainero

Audios: LLegada de Rufino a Getafe y nombramiento como párroco de La Alhóndiga.

http://www.ivoox.com/charla-rufino-castro-llegada-a-getafe-audios-mp3_rf_2687141_1.html

http://www.ivoox.com/charla-rufino-castro-nombramiento-como-parroco-audios-mp3_rf_2687111_1.html

El Boletín Informativo del Ayuntamiento de Getafe, dedicó la portada de su número 127 al fallecimiento de Rufino de Castro. La noticia, aunque esperada, produjo gran conmoción y tristeza entre buena parte de los habitantes de Getafe. Foto: Archivo Julián Sainero

El Boletín Informativo del Ayuntamiento de Getafe, dedicó la portada de su número 127 al fallecimiento de Rufino de Castro. La noticia, aunque esperada, produjo gran conmoción y tristeza entre buena parte de los habitantes de Getafe.
Foto: Archivo Julián Sainero

Página interior del Boletín Municipal donde se habla del fallecimiento de Rufino de Castro. "Él sabe que solo se ha ido su cuerpo porque su forma de ser se ha quedado en Getafe" Foto: Archivo Julián Sainero

Página interior del Boletín Municipal donde se habla del fallecimiento de Rufino de Castro.
“Él sabe que solo se ha ido su cuerpo porque su forma de ser se ha quedado en Getafe”
Foto: Archivo Julián Sainero

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2 comentarios el “En el 80 aniversario de Rufino de Castro. Julián Sainero

  1. hola amigos me encantan estos comentarios de mi amigo Julian sainero, nadie como el mas que él tiene testimonio de todo lo que paso en el barrio de la alhondiga, y para mi es la persona mas indicada para hablar de don rufino, el curita extremeño qué se le salia el corazon por sus raidas sandalias, gracias querido julian por este testimonio, de los dos hombres, buenos de la alhondiga, tu sabes como les quisimos y respetamos tanto a uno como al otro, no me cabe la menor duda de qué alla donde esten estaran juntos, y felices viendo como ni el paso de los años hace que les olvidemos y es que egenplares asi no se encuentran muy amenudo, el barrio de la alhobdiga, tuvo tres grandes hombres, don Rufino, Jose Manuel y mi querido Julian Sainero otro hombre bueno de la alhondiga, y como veis cuando se habla con la verdad, da gusto leer estos articulos de la historia, gracias queridos, reconstructores de la memoria de mi querido barrio, la alhondiga, feliz año nuevo para todos los alhodigos, y simpatizantes, un beso,Rosa serrano martin.

  2. Leer historia es apasionante, pero leerla narrada por la gente que la ha vivido es un privilegio, gracias Julián por aportar tu “historia”, la historia de la Alhóndiga donde el protagonista es uno de los personajes más emblemáticos del barrio.
    Escuchar la voz de Rufino grabada en un la cinta de casete, de la de antes, es todo un honor.

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